El estrés es un sentimiento que provoca tensión a nivel físico, mental y emocional.

Tiene diferentes connotaciones y significados que pueden provocar que en algunos momentos se emplee de forma errónea o incluso confusiones entre quienes lo experimentan.

El estrés es una respuesta biológica adaptativa ante un estímulo o estresor que en ocasiones es nuevo o extraño.

De esta manera, prepara al cuerpo para que se pueda enfrentar a un desafío, convirtiéndose en un factor positivo. Sin embargo, cuando este estrés incrementa, deja de ser transitorio y adaptativo, puede ser perjudicial para la salud de quien lo enfrenta.

Existen dos tipos de estrés que son: el estrés agudo que es de corto plazo y desaparece rápidamente y el estrés crónico que dura más tiempo y puede crear malestares físicos.

Es común escuchar a personas decir que sienten estrés a raíz de su trabajo, de sus estudios, de su vida personal, por deudas que adquirieron, relaciones interpersonales o cualquier otra demanda que parece salirse de control.

El último año ha provocado que este estrés se exacerbe por la incertidumbre que se vive, así como la impotencia que genera el querer hacer más y en algunos casos no poder.

Experimentar estrés, como se mencionó anteriormente, no es algo malo o extraño. Todo lo contrario, es normal y adaptativo. No obstante, es indispensable poner cuidadosa atención en cómo este está afectando su funcionamiento diario.

Se pueden evidenciar efectos del estrés en los siguientes ámbitos:

Físico

  • Malestar corporal general, migrañas, tensión o dolor muscular, dolor en el pecho, sensación de fatiga, malestares estomacales y dificultades para conciliar o mantener el sueño.

Emocional

  • Sensación de agitación, ansiedad, falta de motivación, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tristeza, miedo, sensación de agobio.

Conductual

  • Incremento del consumo de alcohol u otra sustancia como el tabaco, aislamiento, enojos muchas veces injustificados, entre otros.

Cuando se ha vivido por mucho tiempo con estrés, la persona tiende a observar estos efectos de forma normal o que son parte de su vida y su personalidad. Sin embargo, es importante que se pueda determinar una mejor manera de gestionar el estrés porque eso podría afectar la vida en muchas áreas y hasta de forma permanente.

El cortisol es la conocida “hormona del estrés”, debido a que ésta actúa como neurotransmisor en el cerebro cuando se enfrentan circunstancias que resultan retadoras o difíciles.

El exceso de estrés puede alterar funciones del organismo, ya que cuando el estrés es crónico, el mensaje que se envía a los diferentes órganos del cuerpo es que se está en “modo lucha”, de manera que los sistemas del cuerpo se confunden y dejan de funcionar como deberían.

Entonces es esperado que cuando hay presencia de estrés las personas aumenten de peso, tengan problemas a nivel cardiaco, experimenten dificultades en el sueño y la energía diaria y se vea afectada hasta la memoria. Esto porque es el cortisol quien interviene en diferentes funciones físicas que permiten regular y controlar lo anterior.

Al ser el estrés multifactorial y que afecta múltiples áreas de la vida, es importante que se pueda combatir de la misma manera.

Algunas recomendaciones para combatir los efectos del estrés:

  • Tener una alimentación saludable y balanceada
  • Realizar actividad física
  • Practicar técnicas de relajación, respiración o meditación
  • Organizar el tiempo para poder hacer un mejor uso de este
  • Planificar el día desde temprano para poder trabajar por objetivos
  • Destinar tiempos al ocio, placer y personas/actividades que generen bienestar
  • Poner límites a situaciones que generen estrés y ansiedad.

¿Cuándo es un buen momento para solicitar apoyo profesional?

Es importante que cada persona sea honesta con lo que está experimentando, de manera que sea capaz de reconocer si ha tomado decisiones para mejorar la condición actual y determinar si estas han aportado en su bienestar o no.

A través de la psicoterapia se puede identificar la fuente del estrés y con ello adquirir o reforzar herramientas para poder hacerle frente. Los procesos terapéuticos no garantizan una vida libre de estrés, mas sí pueden proveer a quienes lo inician, estrategias para que el mismo no les desborde.

El hecho de que el estrés sea tan común en la actualidad no significa que se debe obviar o minimizar. Recuerde que su salud mental y emocional es también una prioridad.

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