Una de las necesidades más grandes que tienen los seres humanos es la de sentirse real. Que sus sentimientos, pensamientos, emociones y su existencia en general es real y significa algo para alguien en el mundo.

Gran parte de esta sensación de realidad proviene del amor, del sentirse amado y digno de recibirlo.

Sin embargo, se ha enfocado por mucho tiempo al amor desde afuera, es decir, que viene de algo o alguien externo. Que no depende 100% de cada quien y que se debe buscar incansablemente hasta encontrarlo.

Nunca olvido cuando leí “El camino hacia el amor” del autor Deepak Chopra, en donde él mencionaba que llegamos al mundo con la confianza plena y certera de que estamos rodeados de amor y que nosotros mismos somos amor.

De manera que él resalta que si un bebé pudiese hablar, diría que es completamente amado y digno de recibir ese amor.

¡Esa es nuestra naturaleza!

Sin embargo, se sabe que en algunos escenarios el amor es carente y más bien muchos niños y niñas crecen sin experimentar realmente este sentimiento. Así mismo y con el paso del tiempo, conforme se crece y se experimentan cosas, el ser humano es cada vez menos capaz de ver hacia adentro y comprender que es digno de amor, que es amado o que podría serlo.

Esto porque se enfoca en sus defectos o en sus errores del pasado, y en buscar el amor en otros, que quizás pueden estar ocupados en otras cosas.

La misma vida con su rapidez, los pensamientos automáticos y muchas veces los patrones adquiridos, hacen que se deje de lado el amor más importante: el propio, que nace de cada quien.

Y es que el amor propio se puede ver diferente en cada persona.

Puede ir desde dedicar un espacio a tomarse una bebida caliente, hasta ir al salón a arreglarse el cabello, salir a correr por la mañana o simplemente disfrutar de una cerveza fría por la noche.

El amor propio es aquel que se dedica a usted mismo, es la energía, tiempo y recursos invertidos en su salud mental, emocional, física. En sus placeres y en las cosas que le hacen sentir más usted.

No importa de la manera en que usted se identifique a sí mismo, usted es completamente digno de amor.

Hasta el último día de su vida.

En el momento en que se deja de lado el amor propio y se empieza a buscar “eso” afuera, es que se comienza a aceptar menos de lo que se quiere, menos de lo que se sabe que se merece y a ceder en las bases de sus valores, creencias y necesidades. Permitiendo esto que se creen ciclos de violencia y el vivir bajo condiciones poco favorables a nivel psicológico y mental.

Y aunque esto pase, haya pasado o le llegue a pasar… usted no es culpable.

La culpa le limita. La responsabilidad le abre múltiples puertas, le invita a mejorar.

Muchas relaciones se han construido desde la necesidad o carencia, en donde la persona busca que alguien más venga a llenar vacíos, venga a enseñarle cosas o a ocuparse de oportunidades de mejora que son personales.

Y se ha dejado de lado el construir relaciones a partir de la elección.

¿Qué significa construir una relación desde la elección?

Significa que la persona se percibe como lo que es: real y completa.

Identifica sus oportunidades de mejora y trabaja por ellas, define qué cosas le gustan y busca dedicar tiempo a ellas, se cuida y se trata con amor y compasión.

De esta manera, en el momento en que sienta que quiere compartir todo eso tan grandioso que tiene y ha mejorado, puede hacerlo con alguien más.

Así, dos personas con dos vidas, se unen en el medio para compartir y crear una experiencia enriquecedora, satisfactoria y de crecimiento.

Del amor propio surgen todos los tipos de amor, las relaciones interpersonales saludables y seguras; y por supuesto la más importante: la relación con usted mismo o usted misma va a ser fortalecida.

No importa si actualmente usted está solo o sola, sin pareja. O si se encuentra en una relación, el mirar hacia adentro y recuperar ese amor hacia usted mismo/a es posible y es necesario.

Le invito a que se acerque y revise cómo está su relación con usted mismo o su relación con su pareja.

Recuerde que la mayor parte del tiempo nos encontramos a solas con nosotros mismos, en nuestra mente.

¿Cuál es su diálogo interno diario respecto al amor?

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